NARRACIONES VISUALES EN EL ARTE ROMÁNICO: FIGURAS, MENSAJES Y SOPORTES

NARRACIONES VISUALES EN EL ARTE ROMÁNICO: FIGURAS, MENSAJES Y SOPORTES

Editorial:
Santa maria la real
Año de edición:
Materia
Arte, arquitectura, cine y fotografia
ISBN:
978-84-17158-00-2
Páginas:
198
Idioma:
CASTELLANO
Disponibilidad:
DISPONIBLE (Entrega en 1-2 días)
Colección:
SIN COLECCION

Descuento:

-5%

Antes:

22,00 €

Despues:

20,90 €
IVA incluido
Comprar

La imagen románica ha sido tema de estudio en varias publicaciones de la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, tanto en lo  referente a su función y ubicación dentro de la topografía sacra como  a su significado e interpretación simbólica. En este nuevo libro, y sin dejar de lado esas mismas cuestiones, se ofrecen nuevas miradas sobre los repertorios figurativos que decoran una serie de obras románicas en las que prima, de un modo significativo, la narración visual. Para ello se ha seleccionado una serie de grandes programas iconográficos realizados sobre diferentes soportes, desde la pintura mural, el mosaico o la escultura en piedra, hasta el bordado, la eboraria y la miniatura. Del mismo modo, la temática escogida es también variada, desde pasajes de clara raigambre judeocristiana a escenas hagiográficas y caballerescas. Los diferentes capítulos que componen el libro no se quedan sólo en la descripción de estos conjuntos sino que exploran otros aspectos, como las fórmulas que se aplicaron en la confección de las escenas o las tareas comunicativas que desempeñaron en relación con el público receptor.
 
 La decoración mural, pictórica o musiva, centra los dos primeros capítulos del libro. En el caso de la pintura mural se ha elegido la iglesia de los Santos Justo y Pastor de Segovia, con un programa cristológico y hagiográfico que pocos ciclos pictóricos hispanos tienen. El conjunto muestra un amplio ciclo iconográfico absidal relativo a la Pasión de Cristo y a la vida de los santos titulares de la iglesia. Por otra parte, los mosaicos parietales de la catedral de Monreale constituyen uno de los mejores ejemplos del lujo y la suntuosidad que presidieron el arte de la Sicilia normanda. En sus muros se desplegó una deslumbrante sucesión de imágenes que ilustran la historia de la religión cristiana, presididas por la representación  colosal del Pantocrátor ubicado en la cuenca absidal.
 
 Las portadas románicas fueron otro de los espacios elegidos para el desarrollo de grandes programas iconográficos y la fachada de Santo Domingo de Soria es un buen ejemplo de ello. Su fascinante densidad narrativa, con sus más de trescientas figuras, da lugar a un mundo visual extraordinario en el que los relatos bíblicos se exponen de una  forma perfectamente ordenada, facilitando así el deleite y la enseñanza de los fieles. Los motivos de su distribución y su complejidad teológica son algunos de los asuntos desvelados en el capítulo que se le dedica en esta publicación.
 
 La segunda parte del libro está dedicada a los discursos visuales que decoran obras que podríamos catalogar como suntuarias y, por tanto, realizadas en materiales tan diversos como la tela, el marfil o el pergamino. La pieza más singular quizás sea el bordado o Tapiz de Bayeux, una obra única que sirve para comprender cómo se compone a gran escala un programa iconográfico de carácter épico, tratando de responder, al mismo tiempo, a preguntas sobre su origen, función y destino. Sigue a continuación el estudio sobre el arca que contuvo las  reliquias de san Millán de la Cogolla y el amplio repertorio de imágenes que decoran sus placas ebúrneas. Estas muestran, por un lado,  escenas de la vida y milagros del santo y, por otro, un elenco de personajes civiles y eclesiásticos que fueron representados con intereses político-religiosos. El último capítulo está dedicado a la decoración simbólica y narrativa de las llamadas biblias gigantes o atlánticas, códices de grandes dimensiones destinados a la lectura comunitaria de los monjes en el coro o en refectorio y cuyo origen se encuentra en los scriptoria italianos del último cuarto del siglo xi, coincidiendo con la reforma de Gregorio VII.
 
 El resultado final es una obra amena y con el rigor científico que le presta la solvencia intelectual de sus autores, todos ellos destacados  especialistas en los temas que les ha correspondido abordar.